Opinión

¡Basta!

El encuadre de Otto a la violencia contra periodistas en Guatemala… y Centroamérica.

Este 2026, la libertad de prensa ha caído en sus niveles más bajos en los últimos 25 años, según el más reciente informe de Reporteros sin Fronteras.

En la región, las amenazas, la represión, el acoso estatal, la criminalización del oficio periodístico y la violencia contra los periodistas han alcanzado niveles de alarma. Hace una semana, el periodista comunitario Carlos H. Cal fue asesinado cerca de su vivienda en San Cristóbal, Verapaz, a unos 80 kilómetros de la ciudad de Guatemala.

En Estados Unidos, la administración Trump retiró la visa a miembros de la junta directiva del periódico La Nación, en un contexto en el que el gobierno oficialista mantiene una campaña de desinformación contra el impreso.

En El Salvador, medio centenar de periodistas han tenido que refugiarse en el exilio o ejercer su oficio bajo condiciones hostiles desde hace un año.

En Honduras, el hostigamiento contra periodistas y medios independientes no ha mermado tras el proceso electoral que permitió el retorno del Partido Nacional al poder.

En Costa Rica, periodistas nicaragüenses sobreviven a un exilio que ya alcanza ocho años bajo la sombra de seguimientos y amenazas de agentes del Estado nicaragüense.

Hoy que se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, y vaya nuestra denuncia por los atropellos contra el oficio y nuestra solidaridad con las y los periodistas de la región Frente al autoritarismo, la violencia y la represión, el periodismo es clave, crucial.

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